jueves, abril 30, 2009

Caracol de Mayo/09 :: Dossier Sobre el río


Las palabras nunca dicen una sola cosa. Incluso las que no generan dudas ni grandes discusiones sobre su significado, guardan dentro de sí, agazapado, el germen de las polifonías. Como si en el lenguaje se expresara también la inmensa riqueza de la vida con su proliferación de formas y combinaciones, cada palabra encierra una miríada de significaciones. Este caracol, de panza al sol mirando y mirando el río, se pregunta por las múltiples cosas que este torrente de agua significa para todos...


Muchos músicos continúan cantándole al paisaje, al río sin mencionar lo que está pasando hoy con ese paisaje y ese río. ¿Se puede hoy cantar al río solo desde la contemplación del paisaje con todo lo que viene sucediendo: la depredación pesquera, la tala indiscriminada, los pooles de soja? La relación del hombre con el ambiente debería ser considerada la primera condición para que pueda hablarse de cultura ya que no existe humanidad sin soporte ambiental - define Fandermole y piensa que esa relación, en la actualidad, está en una profunda crisis: "Quien la ve, no puede soslayarla en el arte y su expresión será penosa, admonitoria o violenta. Quien no la ve, la dejará entrever de todos modos en el vacío de su tratamiento o en lo extemporáneo de su imagen. Cuando el río muera, necesariamente desaparecerán los universos simbólicos, las grandes poéticas a las que el río dio origen. Cantar a un paisaje muerto podrá ser una opción, pero será una opción deletérea y melancólica; personalmente prefiero pelear con las formas artísticas que estén a mi alcance.

Reportaje a Jorge Fandermole por Osvaldo Quintana. Revista El colectivo, año 3, n° 17

El río crece y decrece
Pero nunca se termina
Aquello que más camina
Es lo que más permanece

Marcelino Román

Un día muy frío. Tormenta y nieve en toda la región. Primeros días de abril. Es el comienzo de la primavera; sin embargo, en Saint Nazaire, ciudad abierta al mar, no se nota. Los cambios son bruscos pero nunca hay paz en la zona. Imposible caminar a orillas del mar. Hay un viento helado que no cesa. Cuando esto sucede siento nostalgia por el río. Siempre he preferido el río. A su orilla uno está simplemente en la orilla. El río admite tu pequeñez. El mar te invade. Cuando estás a su lado sólo él existe, omnipotente.

Hugo Gola. Prosas


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martes, abril 21, 2009

Asamble en la Biblio...

Querídisima gente amiga: el próximo sábado 25 de abril estamos realizando la asamble anual extraordinaria que corresponde para este año. Si bien es una instancia formal y, a veces, un poco aburrida, nosotros tratamos de que sea un espacio donde contar lo que venimos haciendo, lo que tenemos ganas de hacer y escuchar otros proyectos y sueños. Los esperamos entones, el sábado a partir de las 17hs en la biblio… Salud! Y bueno vida para todos.

jueves, diciembre 18, 2008

Fiesta!


Jugar por Jugar

Desde hace unos meses los caminantes nos empezamos a interesar por el juego, esa actividad que colma nuestra niñez, que es nuestra principal forma de relacionarnos y conocer el mundo, y que de grandes miramos con cierta sorna. Quisimos con este dossier empezar a compartir otra mirada sobre el juego, una mirada que nos permite ver en él el comienzo de toda cultura, una forma de comunicación a rescatar, una herramienta para crear, jugando, un mundo mejor.




Cuando éramos niños, aprendimos, de la mano de nuestros padres o de nuestros hermanos mayores, qué era eso de jugar. La rayuela, el tatetí, la cachada, la escondida; juegos del barrio, de la siesta y del verano, sobre todo, del verano. Juegos de febrero, carnaval y bombuchas; juegos de los cumpleaños, y el lobo está; juegos de la lluvia, los más reprimidos por madres y abuelas. Alguien nos enseñaba las reglas, lo que estaba permitido y lo que no, en cada ocasión, y distribuía roles: el que persigue y el perseguido, por ejemplo. Y en algún momento, al llegar uno nuevo, y con tanta experiencia acumulada, uno sentía esa sensación de orgullo al convertirse en el transmisor de las cuatro o cinco instrucciones hacia la felicidad: yo apoyo la cara contra la pared, para no ver, y cuento hasta cien, y mientras tanto vos te escondés…
A medida que fuimos creciendo, los juegos se convirtieron en travesuras, a veces no tan inocentes (quién no erraba la puntería adrede, para encajarle un pelotazo al vecino fastidioso, infaltable de la cuadra), y más tarde se sofisticaron: el tutti fruti, y el truco, el ajedrez y todos aquellos que convertían una mesa en un universo, y a los jugadores, en niños, de nuevo. Jugar por jugar, sin más, con todo el tiempo por delante. Francesco Tonucci, un pedagogo italiano que de esto sabe mucho, aconsejaba en una nota periodística que, en vez de impartir mayor autoridad y vigilancia, estos tiempos reclaman más libertad. "Los niños no quieren recibir tantos juguetes", decía, "sino salir de casa y jugar con amigos. Los adultos deberían dejar de pagar por su culpa y permitir a los niños jugar".
Podríamos pensar que el juego es nuestra primera escuela: hay alguien que enseña y transmite de qué viene el juego. Ordenando, y requiriéndonos implícitamente internalizar la serie de instrucciones para jugar, nos ubica en un rol, y también nos prepara para el futuro relevo (quién no quisiera siempre esconderse…). Y cada juego, por sus características propias, nos introduce a un universo particular, con referencias internas y la necesidad de desarrollar habilidades específicas: uno se destacaba por su equilibrio, o por su rapidez, o por su audacia, o por su capacidad para resolver problemas.
Y si el juego imparte normas, también sugiere las formas para transgredirlas. Aprendemos a jugar, y aprendemos a subvertir las reglas que ese mismo juego propone (cuántas veces no miramos, en el campeonato definitorio de la escondida, por encima de nuestro codo para ver dónde se ocultaba cada quién…). Subvertir las reglas es quizás lo más hermoso de jugar: inventarnos nuestras propias leyes, las de los chicos de la cuadra, las de los chicos del club, las de los compañeros de la escuela, para hacer nuestras leyes a medida y seguir jugando.


Durante este año compartimos con un grupo de compañeros una experiencia de formación en dinámicas lúdicas. Nos juntamos tres veces en el año a jugar y a reflexionar sobre el juego. Quizás surjan dos preguntas casi de manera inmediata, qué es esto de dinámicas lúdicas y para qué esta formación.
La primera cuestión nos sitúa en el campo del juego como espacio delimitado para un modo de relación entre las personas. Jugar es establecer un tipo de vínculo específico con un mundo y las personas con las que nos encontramos en esa realidad lúdica. Cuando jugamos experimentamos ese vínculo y nos damos cuenta que circunscribir y reducir la actividad de jugar al momento de la infancia es privarnos de la satisfacción de una necesidad durante gran parte de nuestra vida. Jugar es una necesidad tan primaria, tan básica, que se manifiesta de inmediato en los cachorros humanos pero al poco tiempo ya no nos damos esos espacios socializadores y educativos que son los juegos. Recuperar esta dimensión nos parece central en los procesos socioculturales y educativos de las comunidades. Para lo cual aprender algunas técnicas y juegos singulares es importante para saber cómo hacerlo con otros.
Pero quizá - y acá va la segunda cuestión- tan importante como esto sea el sentido político que tiene el juego y que está en la experimentación grupal, primero de autorizarnos a darnos ese espacio y, en el marco de ese espacio y autorización, permitirnos transgredir normas de vida internas y externas como dice el Centro La Mancha de Uruguay quienes coordinaron estos encuentros que mantuvimos.
Nos autorizamos un espacio para poner en juego este permiso creativo con las normas que sin duda -en esta misma práctica- es transformador. Jugar dinamiza la potencia de transformación con los otros y desarrolla creativamente capacidades cognitivas, emotivas, sensoriales, perceptuales y sociales.
Hay otras formas de estar juntos, de construir mundos y de habitarlos de otro modo. Jugar es practicar un mundo habitado más por la confianza que por el temor. La experiencia de estos encuentros consistió en permitirnos momentos de ese mundo y trabajar nuestra disposición transformadora en nuestros modos de habitar con lo otros.

Editorial Caracol Diciembre

Se termina el año, eso es un hecho. Este caracol, sin embargo, atraviesa el calendario sin mas prisa que la que le dicta su propio andar. Llega siempre tarde a las ceremonias y homenajes (o se va antes de que empiezen, según quiera verse) y con su pequeña estela plateada sigue el rumbo incierto pero feliz que le va dictando el camino. Y en el camino que va de la biblioteca a cualquier parte del mundo se va cargando de libros, frases sueltas, anhelos, canciones, mucho polvillo, proyectos inconmensurables y algunos abrazos. Dicen por ahí, en la radio o en cualquier diario, que es tiempo de balances, de contabilizar, sumar y restar y ver qué quedó del año que termina. Pero, se dice este caracol para sí mismo parado sobre su propia y argenta linea del tiempo, ¿cómo meter en un balance las horas y los días de gracias, de compartir, de aprender cómo es esto de caminar sin que nos lleven de la mano, de construirse uno mismo y con otros su propia casa?. Ahí vamos, se dice el caracol mientras levanta su pequeña copa de sidra de manzana que, como todo el mundo sabe, es la bebida favorita de este boletín.

sábado, septiembre 13, 2008

Editorial El Caracol de Septiembre

Hablarnos, compartir, encontrarnos, a pesar de todas las herramientas tecnológicas que hemos creado, se vuelve a veces muy difícil. Y es que los grandes medios de comunicación, la tele, los diarios, a veces parecen hablarnos e insistir en una realidad que no es la que vemos al pisar la calle, al hablar con los vecinos. La agenda de los medios se construye a partir de intereses que muchas veces no son los nuestros, y que ocultan más que mostrar los muchos mundos que desde abajo están creciendo. Este mismo caracol surgió hace varios años (cuando ni siquiera se llamaba así) a partir de esa necesidad de extender el diálogo que estábamos teniendo entre nosotros y con los vecinos a mucha mas gente, poder contar lo que hacemos y saber y aprender de lo que otros hacen.
Quisimos dedicar este número de El caracol a conocer a otros medios que en nuestra ciudad construyen cada día una forma distinta comunicarnos. Bien lejos de los fines económicos, con distintas voces que no se aplacan bajo el peso de estrictas normas, la revista Telaraña, la Radio Cualquiera de La Hendija, el grupo Cine h, van creando espacios donde comunicarse y compartir es la única exigencia.
Y es que de eso se trata también la biblioteca, los libros, de conversar, de contactarnos, de poder encontrarnos de otro modo, con nuestros propios tiempos e intereses. Este caracol se echa a andar con publicaciones, radios y blogs hacia la casa de todos, la que queremos construir.

Dossier Medios intedependientes: Revista Telaraña

La revista Telaraña, hilos de lo cotidiano, surge de la inquietud de un grupo de periodistas-comunicadores y amigos. Una manera concreta de combatir el hastío que implica un trabajo precarizado y desdeñado. Una necesidad común por crear un espacio alternativo de comunicación. El deseo de construir una red con hilos transparentes, para algunos quizás imperceptibles, pero sin dudas resistentes. Comenzar con un proyecto de estas características: publicación mensual de carácter independiente, provoca movimiento y contagio, a pesar de las visibles dificultades económicas, las que -lamentablemente- se han convertido en otra de sus características. También implica compromiso y una constante reflexión acerca de las condiciones de producción de este tipo de proyectos que, por suerte, se ha diversificado y proliferado en nuestra ciudad de Paraná. En Telaraña las libertades se extienden, las decisiones se toman grupalmente, no hay censura, ni recortes en las notas. Los temas tienen que ver, básicamente, con gustos propios. También con aquellas problemáticas que no se profundizan en los medios de comunicación locales, o que son noticia y nunca más sabemos de ellas. Relatos de amor, experiencias de vida, decisiones o aspectos que se relacionan con la política, contenidos sobre salud, educación, hechos históricos, actividades artísticas y culturales, humor, entre otros.
Pese a las dificultades que se presentan, Telaraña cumplió -en mayo de 2008- su segundo año de vida y este sigue siendo un muy buen motivo para celebrar y para seguir adelante. Compartir esta tarea se ha hecho fundamental. Intercambiar con otras publicaciones. Asistir a ferias, eventos, acarreando mesitas, sillas, revistas, alimenta ganas y sociabiliza intereses. El sistema de suscripciones ha permitido otra manera de distribución y de garantizar a los lectores recibir la revista en su casa, ya sean residentes en Paraná o en otras ciudades de la provincia, el país o el exterior.
Actualmente el staff de Telaraña está integrado por: Silvina Mernes, Alfredo Hoffman, Gisela Romero, José Vásquez, Fernanda Puglisi y Betiana Spadillero, además de los colaboradores itinerantes que participan mes a mes con sus notas.

Por más información pueden escribir a hilosdelocotidiano@yahoo.com.ar o visitar nuestro blog http://www.hilosdelocotidiano.blogspot.com/.

Dossier Medios intedependientes: Radio Cualquiera

Cada cual ¡quiera!

Cuando “la radio” parece ser un medio viejo entre otros avances tecnológicos, hay fuerzas que la reinventan y la reaniman. Pensamos que lejos de ser un medio desplazado, cada cual quiera la emplaza, le hace lugar, y para esto no solo cuenta que un grupo de personas confluyan en el proyecto de imaginar y hacer una radio, sino que quién sintoniza y oye es parte y arte de este concierto de voces que es la radio.
Expresión de distintas voces, otras músicas, otros relatos, que diversas propuestas tengan lugar, esto es lo que imagina y en lo que se embarcó desde mediados del 2005, “Radio Cualquiera” desde la “Fundación Centro Cultural La Hendija”.
El 94.3 del dial es una constelación donde distintas producciones culturales van diseñando una cartografía polifónica y vasta. Junto a Jóvenes Pordioseros se puede escuchar a Serrat o al querido Walter Heinze. Después de un tanguito de Piazzola se puede oír una cumbia colombiana o una chacarera de Yupanqui. Las guitarras del mundo, el jazz, el rock y otros estilos encuentran su lugar aquí. Y este relieve no deja de asombrar y conmover si tenemos en cuenta la homogeneidad y chatura a la que nos tienen acostumbrados la mayoría de las radios.
Una radio diferente, una frecuencia otra, una transmisión alternativa, una radio cada cual quiera, necesita también sustentarse económicamente, lo que deviene en desafío cuando la idea es que este puntal no se rija por normas estrictamente comerciales. Por eso, importante es destacar el papel de la autonomía económica y financiera que se construye en la 94.3 con el aporte de socios que a cambio de una pequeña cuota mensual pueden acceder a CD de regalo, entradas con descuentos a diferentes espectáculos entre otros.
Dicen por ahí que querer es poder y cada cual quiera, cada cual se anime a encontrarse con otros en un proyecto común de autogestión de ideas, de propuestas y recursos, “puede hacer”.
Con onda, con frecuencia, sintonice radio Cualquiera que es como usted, como nosotros, como ¡cualquiera!

¡Ya está en la calle!

Finalmente ya está en la calle El Caracol de septiembre. Después de algunos inconvenientes y arduas disquisiciones el caracol salió una vez más a recorrer las calles del barrio y las veredas del mundo. Para los amigos que no se lo encuentren a la vuelta de alguna esquina, aquí se lo dejamos en versión digital.

El Caracol digital

martes, septiembre 02, 2008

Las Bibliotecas Populares

Las Bibliotecas Populares
Susana Fiorito Argentina

En todos los países del mundo existen Bibliotecas Públicas, donde los ciudadanos pueden leer –libros, revistas, diarios- sin ser propietarios del “objeto” (soporte, se dice ahora) que contiene conocimientos científicos y técnicos, narrativa, poesía. En las Bibliotecas Públicas la cultura escrita (ahora también en sus formas plásticas y musicales y en imágenes animadas), está al alcance de todos sin el requisito de la apropiación individual: la propiedad es “pública” (nacional, provincial o estadual, municipal) y el ciudadano puede acceder libremente a ella, en algunos casos aportando una pequeña cantidad de dinero para solventar su uso.
La Argentina es el único país del mundo en que, además de Bibliotecas Públicas, existen las Bibliotecas Populares. Las creó el Presidente Sarmiento, en 1890, por una ley que establecía que “las Populares” debían constituirse como producto de la asociación de personas que unieran sus esfuerzos para posibilitar el acceso universal (de pobres y ricos, de chicos y grandes, de nativos y extranjeros) al conocimiento de las letras, las ciencias y las artes.
Millones de argentinos y extranjeros –la década de 1890 y las siguientes vieron la explosión inmigratoria- pudieron acceder a la cultura escrita, cumplir con la educación obligatoria, seguir estudios formales, acceder a mundos lejanos, zambullirse en el placer de las fantasías literarias, gozar de la poesía, gracias a la existencia de esas Bibliotecas, creadas, organizadas y funcionando gracias a la dedicación voluntaria de ciudadanos y ciudadanas que aportaban una pequeña cuota mensual para que todos (aún los que no aportaban), pudieran leer.
Las Bibliotecas Populares han sobrevivido a todos los avatares del ¿desarrollo? capitalista en la Argentina, al fraude conservador, a las dictaduras, al populismo, a los mecanismos clientelísticos de la democracia burguesa. Sobrevivieron a las quemas de libros, a la inundación de best-sellers, al marketing. Actualmente –y cada vez más- reemplazan a las escuelas en las funciones que éstas no pueden cumplir porque tienen que dar de comer, constituirse en espacio para la vacunación y la revisación odontológica, ocuparse de las cabezas parasitadas y del maltrato doméstico. En las Populares los chicos y las chicas aprenden las lecciones –ya las editoriales no regalan un libro a cada maestra de grado-, hacen los deberes, leen los cuentos que antes oían de boca de sus padres y madres, de sus abuelos y abuelas.
Estos refugios de la cultura, estas instituciones comunitarias (todo lo comunitario que puede ser una institución en el seno de una sociedad capitalista cuyo eje es la propiedad privada de los medios de producción), están amenazadas por la ola privatizadora. Ya se privatizaron los servicios públicos, las fuentes de energía, las minas de oro y plata. ¿Los depósitos acuíferos y los glaciares cordilleranos son la próxima presa?...
Y hora estamos en peligro los lectores: en peligro de que nos privaticen la lectura pública…
¿Qué proponen ahora a las Bibliotecas Populares?: que deben pagar un canon -¿a la editorial o a las Asociaciones o Cámaras de Editores?- por cada libro que prestan. Los dueños de los copyrights, que no son precisamente los autores, sino los editores, consideran que los derechos de autor –cobrados ya cuando la Biblioteca compra el libro- deben ser pagados por ella cada vez que el libro se lee. Cien veces, si se presta a 100 lectores. ¿Coherente, no es cierto? Coherente con un proceso que comenzó con la privatización de los servicios públicos – una flagrante contradicción- y que apunta a la apropiación privada de la cultura.
"Las Bibliotecas Populares fueron y son una herramienta para la apropiación universal de la cultura. Ahora les toca enfrentar las corrientes de la monopolización del conocimiento."
Las Bibliotecas Populares fueron y son una herramienta para la apropiación universal de la cultura. Ahora les toca enfrentar las corrientes de la monopolización del conocimiento; la ola de las privatizaciones pretende acaparar también el saber, los saberes. Usemos esas herramientas que tienen más de un siglo de vida fecunda: no se trata sólo de defender lo que existe, también hay que avanzar, difundiendo el hambre de lectura, las ganas de saber.
© 2007 Susana FioritoFundación Pedro Milesi y Biblioteca Popular de Bella Vista - Córdoba - Argentina
Ud. es libre de copiar, distribuir y hacer obras derivadas de este texto bajo los términos de la GNU / Free Documentation License. Para más información ver http://www.gnu.org/licenses/fdl.txt

lunes, agosto 18, 2008

El Caracol de Agosto para descargar

Para los amigos que no viven en Paraná pero que les gustaría poder leer nuestro Caracol, a partir de este mes lo vamos a colgar de este sitio en formato PDF. Aquí les dejamos El Caracol de agosto... salud!

El Caracol Agosto

viernes, agosto 15, 2008

Trazos y retazos ( o breve descripción) del taller realizado con la universidad trashumante.

Luego de andar y andar, corresponder, ordenar los libros, sacudir el polvo, al fin la confluencia con los compañeros de la universidad trashumante fue un hecho que abrió más de una tranquera.
Nos reunimos el sábado a la mañana para comenzar el taller que caminaríamos la tarde del sábado y del domingo.
Entre la búsqueda de los trashumantes, la apuesta por la expresión artística en la reflexión política pedagógica, ocupa un lugar no menos importante que la circulación de la palabra. Con la fuerza de esa convicción, Tacu entra con una colorida valija al salón de la biblioteca, donde los presentes estamos sentados en ronda y empieza a revolver en ella retazos que le sirven para tejer un relato acerca de la universidad trashumante. Momentos del relato son interrumpidos por Laura, Federico, Danilo, Carina, Natalia, Cecilia y Adriana con dramatizaciones que completan la historia y la actualizan.
Luego somos nosotros, los convocados al taller, los que caminando el espacio del salón tendremos que imaginar el equipaje que llevamos, para que cuando nos detengamos podamos sacar de él las pasiones que tengamos más a mano, componerlas en palabras y contarlas a los otros. Ahí arrancamos.
Lo que vino después fueron un par de actividades que trabajamos en grupos más pequeños primero para luego trabajarlas en la gran ronda grupal. Las consignas, bichitos de luz, que revoloteaban entre las voces punteaban un tema para pensar: la realidad, nuestra realidad, la realidad que cada uno siente y ve cuando dice “realidad”. Primero ensayamos una representación, donde asomó el juego, la parodia, la danza, el teatro, lo que aprovechamos como material para hacer el ejercicio de nombrar problemas que identificamos cuando hablamos de realidad y ubicar esos problemas en el tiempo: cuales son históricos y cuales más actuales. Así construimos el primer momento que cerramos provisoriamente para almorzar juntos. Compartir la hora de comer fue seguir encontrándonos: conversar la vida, los sueños, los orígenes, las pasiones que escuchamos de los otros, contar chistes, hacerle un sanguchito al compañero, tirarse a la sombrita a descansar un rato.
La tarde del sábado nos sorprendió otra vez en ronda. Seguimos en la compleja tarea de problematizar la realidad, ahora con preguntas que si bien no pretendían una respuesta contundente, era una invitación a pensar nuestras prácticas y volver a preguntarnos sobre ellas. El trabajo de problematizar la realidad y profundizar en sus problemas y en sus causas corresponde a un momento metodológico del taller: El momento de “la denuncia”.
La nochecita del sábado nos encontró en una ronda de creciente calidez y cercanía. Nos despedimos con folklore y abrazos.
La tarde del domingo esperaba nuestra ronda. Nos reunimos avivando la llama de un fuego simbólico que encendimos el sábado para calentar el cuerpo y afianzarnos en el encuentro. Y así el domingo, comenzábamos a construir el otro momento metodológico del taller que los trashumantes llaman “el anuncio”. Para empezar trabajamos con crayones y papel. Con música de fondo cada uno tenía que dibujar como se veía en los próximos dos años. En grupo, compartimos las producciones. Entrever las diferencias y lo común era la consigna para que con los dibujos individuales fuéramos construyendo uno más grande. Retazos de lana, cintas y pegatinas vinieron a completar un cuadro hecho de caminos que entraban y salían, pero que nos encontraban.
Para desandar la propuesta del “anuncio”, nos invitaron a pensar alternativas para esa realidad que veníamos denunciando. ¿Con quienes? ¿Desde donde? Y ¿Cómo?, fueron las preguntas que nos plantearon discutir.
Cerramos el taller volviendo a abrir la valija, esa que nos había acompañado desde sábado por la mañana. Esta vez para ver si las pasiones que teníamos a mano eran las mismas, si había nuevas, reconocer que cosas se habían removido y también si queríamos aportar con alguna evaluación de la vivencia.
Otra vez y de nuevo, cada uno “tomó la palabra”.

“Somos los dinosaurios del futuro”

Julio Fink, el Islero:

Un mensaje de texto: “¿tenés ganas de charlar del río?”. El Islero me responde que por supuoesto, que me espera en su casa. Boulevard Racedo al 200, una puerta de rejas. Enfrente el viejo Ferrocarril devenido dependencia del Registro Civil, Bomberos Voluntarios, un centro cultural municipal, una escuela secundaria, un montón de fierros y máquinas abandonadas. Le mando un nuevo mensaje de texto, tal me lo pidió: “ya estoy aquí”. Y entonces lo veo venir, con su caminar casi forzado, marcando uno a uno los pasos, cual si fuera marioneta. Una llave le cuelga del cuello. “¿Vos querías hablar de río?”, me recibe, “primero te voy a mostrar un poco de urbanidad”. Abre el candado de la puerta de rejas y me hace pasar. Entonces me conduce por un submundo que parece haberse quedado detenido en el tiempo, hace por lo menos medio siglo. Treinta y nueve habitaciones de tamaños diversos, permiten a treinta y nueve familias, llevar una vida muy indigna, bastante indigna y en el mejor de los casos, poco digna. Diez baños, ducha e inodoro, y diez piletas de lavar, distribuidas en dos quintetos, uno por patio, completan este conventillo desordenado, que sin mucho esfuerzo de imaginación, recuerda a la vecindad del Chavo del 8.
“¿Viste lo que es esto? Acá está la gente”, me dice el Islero. Según cuenta, una depuración policial hace unos meses, limpió el lugar de una mafia que vendía armas y drogas. La marginalidad se quedó igual, enclavada en el hacinamiento más anacrónico de este nuevo siglo.
La puerta 21 es la de Julio Fink, tal el nombre del Islero. Pequeña habitación donde entran algo ajustadas al espacio, una cama, una caja que oficia de mesa de luz y respectivo velador, y tres cajas de manzanas con todas sus pertenencias. La guitarra cuelga sola de la pared.
Julio habitó durante veinte años, las islas que se hallan frente a la ciudad de Paraná. Allí vivió de la pesca, del cuidado de campos y del cruce de ganado. Volvió a la ciudad hace un par de años y desde entonces, se gana la vida cantando canciones de río y entrerrianía en la peatonal. Una gorra invita a los que pasan, a valorar su trabajo, con monedas y billetes, en el mejor de los casos. “Además, cuando hay turistas que quieren conocer el río, me llaman de la Municipalidad para que les cuente y les cante historias con guitarra”. Dice que por esto no recibe sueldo alguno, pero que le permiten pasar la gorra. “Me conviene más”, aclara.
- ¿Por qué te fuiste a vivir a las islas?
- Por necesidad laboral y por curiosidad: quería conocer el río Paraná como ecosistema, motivado por el cancionero que escuchaba. Aquel entonces, lo conocí con una gran variedad y cantidad de bichos, aves y peces y en dos décadas, lo vi experimentar un cambio radical. La laguna Anacleto, que comprende unas 2000 hectáreas de bañados que terminan en el río, tenía sus aguas navegables. Era un verdadero vergel de nutrias, patos y aves acuáticas. Con el correr de los años, después de grandes inundaciones muchas de estas especies desaparecieron por completo.
- ¿A qué atribuís esto?
- Yo no acepto la tesis de la responsabilidad de la inundación en este cambio, porque siempre hubo inundaciones y las crecidas del río, nunca fueron negativas. Todo lo contrario: las crecidas dejan sedimentos que conforman islas, en ellas se constituyen verdaderos ecosistemas.
Julio se retira un poco y desde detrás de un sifón de soda vacío, desempolva una botella de vidrio con una bebida transparente. “¿Algo calentito?”, me ofrece. Respondo que no y agradezco. Afuera atardece, se enfría el otoño y una fría garúa vuelve grisáceo el cielo de mayo. Entonces, como si un recuerdo se apoderara de él, Julio vuelve sobresaltado y me toma del brazo: “¡hasta la comadreja mora desapareció!, que es uno de los bichos más resistentes… y sabrosos de esta zona”. Entonces retoma pausadamente su relato:
- …Nunca supe con total certeza, por qué se dio todo este cambio, pero atribuyo parte de la responsabilidad al represamiento en el Alto Paraná.
- ¿Por qué?
- El fondo del río tiene un movimiento inestable por naturaleza. En estos veinte años, pude ver cómo el río vino comiendo más islas de las que vino formando. Yo adjudico eso al poco sedimento que baja, por la presencia de las represas.
- Y la merma en variedad y cantidad de peces, ¿se debe a esto puntualmente?
- Y a la necesidad y ambición de los mercados, por tener harina de pescado para utilizarla como alimento balanceado en la cría de animales. Los frigoríficos que se ocupan de su fabricación, desoyendo las leyes, utilizan mallas de arrastre con eslabones de ocho centímetros de diámetro para pesca de río. Estas mallas están autorizadas sólo para lagunas y arroyos, para la pesca de tarariras (también llamadas taruchas, dientudos o taragos).
- ¿Qué medida deben tener estas mallas para río según las leyes?
- Eslabones de 16 centímetros de diámetro, que permitan garantizar que las especies que aún no pusieron huevos, no queden atrapadas y de esa manera, no se corte la cadena reproductiva. Una de las especies más perjudicadas con esta práctica indiscriminada, es el sábalo. Y este dato es de suma importancia, ya que es precisamente el sábalo, una de las especies iniciadoras de la cadena, tanto cuando es larva como cuando es pez.
Hace una pausa, va al baño y al volver, otro sorbo a su bebida blanca, para arremeter nuevamente con un ademán muy suyo, como desplegando ansiedad en cuotas mínimas, dispensadas con sigilo, casi secreteando: “éste, sin embargo, no es el problema más grande”.
- ¿Entonces?
- Aquí la soja merece capítulo aparte… “La soja no se cultiva en cañadas ni se pesca en el río, ¿qué tiene que ver con los pescados?”, podría preguntar alguien. La soja es una de las leguminosas más calificadas para alimento humano. Pero para tener buena rentabilidad con la soja, hay que combatir a los bichos enemigos naturales de la soja. Y para esto, se utilizan plaguicidas químicos de alto grado de nocividad. Cuando llueve, el agua arrastra estos plaguicidas hasta los arroyos y cañadas, y de ahí al río. Estos plaguicidas no matan solamente plagas, sino también larvas.
Julio es una enciclopedia y casi un pedazo de barranca entrerriana. Condensa en sí, saberes de orígenes harto múltiples. Respeta por igual a un científico premio Nobel y a un baqueano analfabeto. Incluso, de alguna manera, es vocero de estos últimos. Lúcido en sus análisis, desprendiéndose específicamente del tema del río, y casi como anunciando el cierre de la entrevista, señala un tanto apocalíptico:
- Lo que he visto en veinte años, he investigado que se tendría que dar en unos 3000 años. Veo muy poca probabilidad de que el ser humano se salve como especie, ante las modificaciones que viene haciendo.
- ¿Cómo se puede salvar el hombre de todo esto?
- Con algo tan radical como detener todos los automóviles del planeta.
Ante semejante respuesta, un silencio se apodera del aire. Julio hace una sonrisa, frunce el seño y se acomoda el nudo que ata su larga cabellera entre rubia y canosa. Entonces vuelve a mí, como habiendo hallado las palabras justas para despedirme y dejarme el título de mi nota:
- Somos los dinosaurios del futuro… Con una diferencia, a los dinosaurios los extinguió un meteorito; el ser humano se extingue a sí mismo.
Dejo atrás los mil y un pasillos de este conventillo de nuevo siglo, Julio pone candado a la puerta con rejas y se va para dentro. A las pocas cuadras, me meto al ensayo de una banda de rock que, con todo el peso de su contemporaneidad, también me habla de la cualidad autodestructiva del ser humano. Pero eso ya excede la entrevista a Julio Fink, el Islero.


Pablo Rodríguez,
publicado en El Caracol, boletín periódico de la Biblioteca Popular Caminantes de Paraná

domingo, agosto 10, 2008

Caminantes en San Francisco

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Caminantes en Paraná y viento en San Francisco (Córdoba), viajamos al compás de los convites. La biblioteca popular Somos Viento, cumplió dos años de vida intensa y con esa fuerza organizó un cumpleaños concurrido de gentes, risas, músicas, palabras, tambores y todos los que se arrimaron entre los vientos favorables de otros lares. La murga “La Estación” (Córdoba), con la recuperación del carnaval y su trabajo en escuelas con niños; los “Del Puente” (Villa María, Córdoba), con su mirada puesta en el cine y en repensar los documentales como herramienta de lucha y transformación; la murga “Cosa de locos” con su esmerado y creativo trabajo con el colectivo Villa Los Galpones y pidiendo ayuda por familias que en alta Córdoba padecen desalojos y son víctimas del hambre; el centro cultural “Fernando Birri” (Santa Fe) con su variada gama de propuestas para el desarrollo de la expresión artística y sus reincidentes apuestas a la independencia y autonomía; “Carbón y sal” (Córdoba) la dinámica y divertida pareja de narradores que se autoafirman en la ubarnidad como marca y origen y apuestan a rescatar “lo escrito”; el centro cultural “Estación Esperanza” (Rafaela, Santa Fe) que en noviembre cumple un año y que podrán celebrar en el galpón que hace poco tiempo habitan con sus propuestas expresivas alternativas al circuito culturoso que se propone desde el Estado; “Juanito Laguna” (Santa Fe) de la asociación Chicos del Pueblo con su campaña constante contra el hambre; estudiantes de Trabajo Social (San Francisco) con sus proyectos de trabajo fuera de la academia y en consonancia con La luciérnaga, organización que se desprende de la revista de la calle cordobesa, también así llamada; los que viven la murga como herramienta de transformación social, “Ni lerda ni perezosa” otra murga cordobesa que se autodefine como grupo artístico social y político, empeñada en recuperar los espacios públicos como lugar de todos y todas ; trabajadores de la cultura que aportan cotidianamente a la construcción del espacio de la biblioteca Somos Viento, para que su razón de existir trascienda el mero servicio y se puedan experimentar otras vivencias y aprendizajes protagonizados por el teatro, la plástica, la música y la narrativa; y quienes escribimos, Los Caminantes con nuestros zapatos llenos de historias, olores, calles, plazas, lecturas, dibujos y caracoles.
Las confluencias pregonan las fuerzas de las correntadas. Decidir encontrarse a pensar que podemos hacer juntos no es casual. Parte de la tarde del sábado la aprovechamos para conversar y conocer acerca de las trayectorias de cada grupo. Pero la fiesta había comenzado antes con “La risa como principio revolucionario” un taller que vienen realizando los integrantes de la murga “Ni lerda, Ni perezosa”. ¿Que si nos reímos?... y además aprendimos unos pasitos de murga que ya andaremos ensayando por ahí. A la nochecita la fiesta se agrandaba y se arrimaban vecinos de la zona de San Francisco. Se animaron danzas al sonar del folclore y al percutir de los tambores brilló el candombe. Había empanadas, guiso de mondongo, vino tinto, gaseosas y fernet. Los narradores nos invitaron a un viaje de cuentos. “Somos viento” presentó las obras de teatro que vienen trabajando en el espacio de la biblioteca. Cruzamos producciones escritas y camisetas: una remera de Caminantes quedó en San Francisco. Alos grupos de música se sumaron músicos independientes y bailarines improvisados pero contentos de mover el esqueleto y de volver a encontrar en el bailoteo a murgueros, cuentacuentos, teatreros, escritores, lectores, tamborileros, niñas, niños, jóvenes, no tan jóvenes, viejos y espectadores. Todos, desde la actuación hasta la expectación de una u otra manera, la noche del 26 de julio, nos metimos en el baile.
Chin Chin por “Somos Vientos” Y que cumplas muchos años más!!!

Celebración de la tierra


Encuentro de transferencia tecnológica Internacional
“Celebración de la Tierra”


La Biblioteca Popular Caminantes junto al la FADU UNL, UTN (seccional Paraná y Santa Fe) y los Colegios de Arquitectos (Paraná y Santa Fe) invitan al encuentro 'Celebración de la Tierra'. Se trata de un evento de capacitación que contará con una novedosa modalidad teórico-práctica. El sitio donde se realizara la práctica es propia Biblioteca Popular Caminantes de la ciudad de Paraná.
Las técnicas que se emplearan serán: muros de bloques tipo BTC (suelo-cemento) “Mattone”, tabiques de Tierra alivianada, entrepisos y techados de bóvedas con la técnica mejicana, entre otros.
-Fecha: del 20 al 23 de agosto.-Lugar: ciudades de Paraná y Santa Fe, Argentina.-Docentes-Capacitadores:
Arq. Roberto Mattone - Italia.Arq. Ramón Aguirre - México.Arq. Rosario Etchebarne - Uruguay.Ing. Celia Neves - Brasil.Arq. Rodolfo Rotondaro - Argentina.Arq. Mario Luis Borulchaski - Argentina.
-Destinatarios: público en general, con énfasis en los sectores educativos y del trabajo. Se convocará a empresas, profesionales, investigadores, estudiantes, autoconstructores y albañiles.-Acreditación como curso de perfeccionamiento de Pos-grado en UTN-Santa Fe y la FADU-UNL, previa inscripción.-Organizan: CECOVI UTN-Santa Fe / UTN-Paraná / Cátedra Forma Materia FADU-UNL / Biblioteca Popular Caminantes / Red Proterra / Colegio de Arquitectos de Entre Ríos/ Colegio de Arquitectos de Santa Fe.

Más información en:

http://celebratierra.blogspot.com/

celebratierra@gmail.com

jueves, julio 31, 2008

Matiné en la Biblio!

Este domingo 3 de agosto vamos a tener el placer y la alegría de compartir con todos la primera proyección de cine con el flamente equipo que hemos comprado. La cita es el domingo a las 16hs en la Biblio Caminantes (Gdor Antelo 1345) para ver Princesa Mononoke, de Hayao Miyazaki; una peli de animación japonese muy buena. Los esperamos para compartir la peli, unos mates, y la alegría del encuentro.

miércoles, julio 23, 2008

Visita Trashumante

El fin de semana pasado (19 y 20) nos visitaron los trashumantes. Sobre lo que discutimos y charlamos y compartimos esos días, sobre los lazos que fuimos tendiendo y las comidas compartidas les iremos contando en otros post o en El Caracol. Quisimos aquí compartir algunas postales de un encuentro que esperamos sea solo el primero de otros muchos donde podamos crecer juntos y, como dicen los trashumantes sin pelos en la lengua, cambiar el mundo.







domingo, julio 20, 2008

Somos viento: segundo aniversario

El próximo sábado 26 de julio, la Biblioteca Popular y Espacio Cultural Somos Viento, celebrará su segundo año de vida en el galpón de Juan de Garay esquina Brasil, con varias actividades gratuitas y abiertas a todo público.

Por la tarde, las actividades se dividirán en dos: a las 14, el Movimiento Nacional de Murgas se llega hasta San Francisco, para llevar adelante el taller abierto La risa como principio revolucionario y a las 16, se invita a una mateada con amigos de diferentes organizaciones y espacios populares y culturales, de la ciudad y de la región, para generar un espacio de intercambio de experiencias y proyectos.
Por la noche, desde las 20 arrancará una fiesta de cumpleaños al mejor estilo Somos Viento, con muestra de lo trabajado en los talleres e intervenciones teatrales. La música estará a cargo de Rubén Culi Taborda y Grupo, Martín Bocha Gregorio, Augusto Tito Sánchez, Pablo Montoya y Gastón Bono, con respectivos sets de canciones con guitarras; y la Murga La Estación, con una presentación de percusión afro. La fiesta de cumpleaños, como no puede ser de otra manera, estará amenizada con guiso de mondongo para degustar, bebidas y una torta con velitas para compartir.
Además, durante toda la jornada, se hallarán expuestos instrumentos de percusión del luthier local afincado en las sierras, Augusto Tito Sánchez y esculturas y pinturas de la artista plástica local, Zulma Ramírez. Desde Paraná, acompañarán la celebración, la Biblioteca Popular Caminantes, la librería Correveidile y la editorial De La Intemperie, con sus propias producciones. Desde Rafaela, el centro social y cultural Estación Esperanza, estará presente también, mostrando cómo y qué se trabaja por allá. Además, desde la ciudad de Córdoba, se llegarán a San Francisco, militantes que trabajan en la Villa Los Galpones e integrantes de las murgas Cosa de Locos, La Runfla y Ni lerda ni perezosa.
Se invita a toda la comunidad sanfrancisqueña a acercarse al galpón de Juan de Garay 3295 esquina Brasil, a participar de todas las actividades. Si alguien quiere hacer, mostrar, difundir, compartir sus producciones, sea en la disciplina que sea: literatura, teatro, música, documentales, plástica, charla, debate, cortometraje, etc., avisar por mail a somosviento_bpyec@hotmail.com o a los teléfonos: 03564 154 12912 (celular) ó 03564 423962, para armar respectivo espacio.

UN POCO DE HISTORIA
Somos Viento empezó a trabajar allá por abril del año 2006, recuperando un taller metalúrgico para acabar abriendo sus puertas como biblioteca popular y espacio cultural, la fría noche de sábado 29 de julio de ese año, con fiesta popular en su casa de barrio Cottolengo.
Al cabo de su primer año, gracias a donaciones voluntarias, ya superaba los mil títulos en los anaqueles de su biblioteca. Hoy incluso, las estanterías se han multiplicado.
En dos años de vida, SomosViento ha logrado instalarse en el barrio, en la ciudad e incluso en la región, como un espacio autónomo de producción cultural.
En estos dos años, en el galpón de Juan de Garay esquina Brasil, se han venido dictando talleres intensivos y extensivos con nutrida asistencia, de malabares, plástica para niños y adultos, literario, de teatro, de guitarra, de salsa, tallado en madera, tejido, taller integral de niños. Y en estos años también, ha recibido a poetas, artistas plásticos, artesanos, actores, malabaristas, murgueros, cuentacuentos, músicos, investigadores, estudiantes, documentalistas, vecinos; en paneles de debate, muestras, talleres, charlas, ciclos de documentales y presentaciones especiales. Y no sólo nos han visitado artistas locales (muchos y buenos), sino también otros provenientes de la ciudad de Córdoba y de las sierras, Rafaela, Paraná, Santa Fe, Buenos Aires, Villa María, Misiones, Mendoza; incluso de Uruguay, Ecuador y Estados Unidos.
A fines del año pasado, recibió dos distinciones a nivel local, que antes que un premio, representan un reconocimiento al trabajo constante y comprometido que se viene desarrollando en Somos Viento. Con orgullo, los integrantes proyectan nuevas actividades para lo que queda del año y para más adelante también, a sabiendas de lo que han venido concretando en estos dos años de trabajo ininterrumpido.
La presencia constante de la comunidad sanfrancisqueña en el galpón de Juan de Garay esquina Brasil, es una muestra de que es posible construir espacios independientes de trabajo cultural serio y consecuente en los barrios. Así vienen comprobando que lograr que las vacas vuelen, no depende más que de la voluntad colectiva y la organización, como fundamentos básicos y que, pese a la falta de apoyo que estos espacios suelen sufrir desde los entes oficiales, se pueden construir alternativas.